Cada vez que las firmas de análisis publican rankings de ventas, el sector de dispositivos digitales genera debate. En las cifras globales de envíos de smartphones de este año, Apple, impulsada por las mejoras incrementales del iPhone 17, interrumpió la dominancia de Samsung que duraba más de una década. En el mercado chino, realme y Huawei también protagonizan movimientos relevantes, con Huawei recuperando el liderazgo tras cinco años sin ocuparlo. Esta dinámica competitiva recuerda a una batalla de grillos digital, donde los jugadores alternan posiciones de poder constantemente.
Las sub-marcas reconocidas por sus productos económicos rara vez aparecen por separado en estos rankings de ventas. Esto no indica ventas bajas, sino una práctica habitual del sector: sus cifras se suman a las de la marca matriz desde etapas tempranas. Ejemplos claros son Redmi bajo Xiaomi, iQOO dentro de Vivo y realme que ahora se incluye en OPPO después de operar independientemente durante algún tiempo.
La reintegración de realme dentro de OPPO
Un cambio reciente en esta política fue la reincorporación de realme al ecosistema OPPO. Hasta hace poco, realme funcionaba como una entidad separada, excluida de las estadísticas de OPPO. Este movimiento permite a realme aprovechar la tecnología, cadena de suministro, canales de distribución y, fundamentalmente, la extensa red de servicio posventa de OPPO. Además, alinea la posición de realme con la de OnePlus, cuya marca se ha consolidado como “interna” dentro del grupo.
El regreso de realme y la estrategia multi-marca de OPPO responden a una división clara. En mercados occidentales maduros, OnePlus se dirige al segmento premium con campañas de marketing agresivas como “Smash the Past”, que invitaba a usuarios a destrozar sus teléfonos antiguos —incluso iPhones— para adquirir un dispositivo OnePlus a 1 dólar. Por otro lado, realme se orienta a mercados sensibles al precio, como el sureste asiático e India, buscando un crecimiento rápido mediante precios competitivos para rivalizar directamente con Redmi.
Esta fórmula dual ha resultado exitosa: OnePlus se estableció como un competidor serio en el extranjero, una meta que OPPO tardó en conseguir, mientras realme superó los cien millones de unidades enviadas. Ambas marcas han traído esa experiencia internacional de vuelta al mercado chino, con modelos destacados como el OnePlus 7 Pro y el realme GT Master Explorer Edition.
Competencia interna y retos estratégicos en OPPO
El mercado smartphone entra en una fase madura y saturada, con crecimiento estancado y marcas peleando por la misma base de clientes. Esta superposición genera canibalización interna. Por ejemplo, la línea OPPO Find X7 sin versión Pro se ha interpretado como la entrega del espacio premium a OnePlus 12. Simultáneamente, realme intenta escalar hacia segmentos más altos en China, lo que tensa aún más la competencia interna.
Los conflictos de precios son especialmente evidentes en el rango de 260 a 530 euros, donde conviven varios productos, entre ellos OPPO Reno, el estándar Find X, OnePlus Ace y realme GT. Aunque esta variedad genera más opciones para el consumidor, en realidad fragmenta el mercado sin ampliar la base de usuarios.
El problema se debe a que estas marcas comparten tecnologías clave. La carga rápida VOOC/SuperVOOC de OPPO se comercializa como Warp Charge en OnePlus y Dart/SuperDart en realme, pero con bases técnicas comunes. La tecnología de imagen HyperTone también se distribuye entre las sub-marcas, con funciones premium que descienden por la gama. En software, OnePlus unificó su código con ColorOS de OPPO, mientras realme sustituyó su variante de ColorOS por realme UI, con personalizaciones menores.
La integración tecnológica dificulta mantener marcas separadas sin rozamientos. Por ello, en 2021 OnePlus fue plenamente integrada en OPPO, abandonando su enfoque exclusivo en gama alta para adoptar un perfil más orientado al rendimiento y dejando a OPPO el protagonismo en topes de gama. De modo parecido, realme sufrió presiones internas en China, empeoradas por el repliegue de OnePlus hacia gamas medias, ventas tibias del GT8 Pro y una subida de costes en componentes.
El principal problema operativo para realme en China fue su escasa presencia en servicios posventa, con pocos puntos incluso en ciudades importantes como Hangzhou. Su reintegración posibilita el acceso a los más de 5.000 establecimientos y centros de servicio que OPPO mantiene a nivel nacional, subsanando esta carencia.
De cara al futuro, OPPO planea una racionalización de sus líneas producto con sus tres marcas. Se espera que realme mantenga su enfoque en valor, aunque no está claro qué pasará con dispositivos premium-filtrados como el GT8 Pro ni cómo evolucionarán los segmentos económicos de OnePlus y OPPO.
La vuelta de realme representa así una consolidación interna estratégica dentro del ecosistema OPPO, que busca definir roles más claros y cubrir mejor el mercado frente al cambio de demandas del consumidor. Esta reordenación puede marcar un nuevo capítulo en la competencia tanto en China como a nivel global en smartphones.
Descubre más desde GizChina.es
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
